¡Tú papá, octava vez campeón!: Junior se trajo el título de Medellín

Tras ganar el partido por 5-4 en el global, a pesar de sufrir ante el DIM.

El Atlético Junior de Barranquilla se consagró este domingo octava vez campeón del fútbol colombiano para terminar una sequía de siete años sin estrellas, al perder 3-1 en el atanasio Girardot ante el Deportivo Independiente Medellín, pero ganar en el global 5-4.

La justicia llegó finalmente para Junior. No puede caber duda de que los rojiblancos son el mejor equipo del fútbol colombiano, pues jugaron con jerarquía en plaza extraña para llevar el título en el partido 70 del año, tras el golpe de perder la Copa Sudamericana tan solo tres días antes.

Las gradas del Atanasio Girardot se tapizaron de camisetas rojas, los gritos de aliento hacían sentir la fe en el ambiente y tan solo una mínima porción de aficionados en la grada de oriental pertenecientes a Junior, eran la voz costeña en medio de la marea roja.

Junior sabía a lo que venía. A jugar fútbol, a intentar sostener el partido con la posesión de la pelota y la combinación de sus mejores hombres. La defensa de Rafael Pérez y Jefferson Gómez, apoyados por las bandas de Gabriel Fuentes y Marlon Piedrahíta eran la fórmula para parar la la combinación ‘Triple C’ de Germán Cano, Juan Caicedo y Leonardo Castro, en la ofensiva.

Sin embargo, la primera jugada de peligro del partido llegó a los 2 minutos y fue por parte de la visita, cuando la combinación, entre los talentos de Junior dejaron a Luis Díaz despegando por la banda izquierda para mandar un centro para Jarlan Barrera que no alcanzó a llegar a la cita.

De otro lado, Medellín reaccionó con su hombre de gol a los 5 minutos, cuando Cano intentó un zapatazo que se fue por encima del arco de Sebastián Viera. En tanto el portero uruguayo comenzó a quejarse el trabajo de los recogepelotas antioqueños, hasta que minutos más tarde logró la expulsión del muchacho.

La pelota se quedó en los pies antioqueños y comenzó a generar opciones, que morían en las manos de Viera, como a los 15 minutos, cuando el portero salvó en un tiro Caicedo, dentro del área.

El minuto de los nervios fue el comprendido entre el 37 y 38, cuando en un solo minuto primero Viera salvó con la rodilla un tiro a quemarropa de Cano, para en un intercambio rápido Díaz se fue en contragolpe al arco del DIM, tras pase de Teo, que salvó milagrosamente David González.

Junior intentaba hacer el sostenimiento de la pelota y hasta lograba hacerlo por largos pasajes del partido. De otro lado, el Medellín lució cada minuto más desesperado y ahogado por el excelente trabajo en defensa de los barranquilleros. Todo iba camino para el empate sin goles al final de la primera mitad.

Sin embargo, en medio de la confusión, el rojo de la montaña llegó al descuento en el global con el primer tanto del partido, gracias a un potente cañonazo de media distancia de Leonardo Castro, quien la acomodó en el ángulo superior izquierdo de Viera, para levantar el Atanasio nuevamente y devolver la fe en un global que ahora estaba 4-2 para la visita.

Así las cosas, los de Julio Comesaña seguían conservando una buena diferencia. Pero no era de confiarse. Eso lo debió saber el técnico y hacer el llamado a la calma, para recurrir más que nunca al manejo de la pelota y buscar un tanto que sentenciara el título de la final.

El tiempo complementario inició metido en pólvora. Desde la tribuna de norte los aficionados quemaron decenas de fuegos de artificio que no dejaron iniciar a tiempo el complemento. Es más, desde el banco los jugadores de Junior recibieron la orden de salir de la cancha hasta que se despejara, lo cual se dio varios minutos más tarde.

El segundo tiempo fue un torbellino de emociones, pues desde el primer segundo Medellín fue a muerte por lograr la hazaña. En tanto, Junior evidentemente  afectado por el cansancio, se refugió atrás´y pagó caro la situación concediendo el segundo con bastante facilidad.

Al 54 minutos, nuevamente Castro se vistió de verdugo de Viera, tras recoger un cabezazo de Cano en el segundo palo y definir con gran potencia y calidad para poner el 2-0 en el partido y 4-3 en el global y dejar la ilusión del empate a tan solo un buen tiro.

Julio Comesaña, que rápidamente ya había sacado del segundo tiempo a Jarlan Barrera para dejar su puesto a Fabián Sambueza, también retiró a Luis Díaz para dejar a un fresco y potente Yony González. Comesaña acertó, pues el atacante no se cansó de pelar hasta que encontró su gran premio para encauzar el título.

A falta de veinte minutos para el final, a los 70 de partido, Yony recibió una pelota peleada a muerte desde la medialuna, para conectar un tiro que desvió en la punta del zapato del defensa Hernán Pertuz, para meterse en el segundo palo y poner a celebrar a los testigos barranquilleros en el Atanasio.

Ya era cuestión de de tiempo pues el equipo recuperó confianza de cara al final. Teófilo manejó la pelota a su gusto y encontró en Narváez al escudero para pelear todas las pelotas en la mitad. Cada segundo aproximó al grito final de felicidad.

Pero a los 79 llegó el maldito error que siempre amarga a los junioristas. Esa situación que pone los nervios de punta y que hace que todo lo de Junior sea sufrido. Viera soltó un balón y a su mate llegó Cano para el 3-1 y el 5-4.

Tras minutos eternos, con un Medellín encimando y con desorden, y un Junior que se negó dejar ir su gran oportunidad, el juez Carlos Betancur señaló el final y concedió a Junior su octava estrella.

Todas las lágrimas quedaron saldadas, los sufrimientos justificados y los pesares olvidados. Tú papá respondió con la octava estrella como se merecía. Y ahora un 2019 cargado de nuevos retos, es lo que asoma, alumbrado con la octava que ya pide por la compañía de la novena.

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